Tras la anécdota televisiva de Sara Rey, se revela la extrema vulnerabilidad de los pacientes y la urgencia de financiación para contratar asistentes personales.
El ‘prime time’ televisivo vivió un momento inesperado cuando unas garrapiñadas de Medina de Rioseco sorprendieron a Laura Pausini y a David Broncano en el plató de La Revuelta.
Detrás de este obsequio, entregado por la vallisoletana Sara Rey, latía una misión vital: dar visibilidad a la Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), la enfermedad que su hermano David, residente en Cantabria, combate desde hace tres años. Sin embargo, el objetivo de esta acción va mucho más allá de los minutos de pantalla; busca concienciar sobre la necesidad de transformar esa visibilidad en recursos económicos reales para el cuidado continuo.
La ELA exige una atención sociosanitaria implacable. Sara relata episodios críticos, como el día en que un apagón eléctrico casi le cuesta la vida a su hermano, dependiente de respiración asistida, obligando a la familia a costear un generador. Es precisamente esta extrema vulnerabilidad la que hace indispensable la figura del asistente personal. Las familias, apoyadas por entidades como la Asociación CanELA, no pueden asumir en solitario el desgaste físico y mental del cuidado 24/7.
Hacer visible la enfermedad es el primer paso, pero el objetivo final es contar con la financiación necesaria de la Ley ELA para poder sumar profesionales cualificados a los hogares. Trabajar como asistente de un paciente con ELA es una labor vocacional donde la técnica sanitaria y la empatía salvan vidas a diario. Si eres un profesional sociosanitario dispuesto a marcar la diferencia y convertirte en el soporte vital y emocional de familias como la de David, ponte en contacto con nosotros y únete a nuestra bolsa de empleo.










